🔴Podcast 19: Empieza un día antes

Los mejores hábitos empiezan un día antes.

Es una verdad tan grande como la copa de un pino.

Hoy no voy a profundizar en teorías. Es más, ni siquiera pienso soportar este contenido con grandes fuentes ni estudios, ya que en sí mismo, esta información constituye una auténtica perogrullada: para mejorar nuestra calidad de vida, hay que empezar un día antes.

Lo entendí cuando pasé por una etapa de fatiga a causa de un trastorno del sueño que me acompañó el verano del año 2019. Tal vez me había estado antes, pero no le hacía caso, hasta que se hizo tan evidente, que no pude ignorarlo.

Como he contado antes, especialmente en mi artículo titulado “La dictadura del sueño”, me afané tanto en curar mi condición, que tragué toda la biobliografía del tema: desde Morfeo hasta el neurocientífico más puesto en el tema, mister Mathew Walker (curioso que su apellido se asemeje al vocablo anglo “sleepwalker”, es decir, “sonámbulo” en español).

En fin, que el gran descubrimiento que me llevé fue que todo empezaba el día antes. De hecho, el consejo más importante en el que coincidían todos los especialistas que consulté era el mismo: despiértate -temprano- a la misma hora siempre y duerme ocho horas diarias.

Lo de temprano lo he puesto yo, claro está, porque si no, sería una trampa. Levantarse tarde, a la misma hora, no resuelve del todo el problema. Sin dudas, el día rinde más si tenemos un ‘ritmo circadiano’ estable y, preferiblemente, diurno. En especial si vives en países donde en invierno escasean las horas de luz.

Empezar el día antes

Es por ello que hay que empezar siempre el día antes: así de simple, pero no más simple de eso, como dijera Einstein.

Acostarnos temprano el día antes, para poder levantarnos pronto el día después. Perogrullada, ¿no?

Esta afirmación superflua esconde una verdad evidente que no sólo aplica para el sueño.

Si quieres hacer dieta para rebajar, ¿adivina qué? ¡Debes empezar por la cena! ¿Cuándo? ¡El día antes! Si quieres organizar tu día de mañana para ser mucho más productivo ¿Cuándo es el momento más oportuno para hacerlo? Sí, tal cual lo has pensado.

El día antes esconde hábitos maravillosos. Hacer listas de tareas, por ejemplo, tranquiliza la mente. No puedes acostarte con la cabeza pensando en todas las cosas que tendrás que hacer el día siguiente. Lo mejor es hacer listas de actividades… el día antes.

El día antes, además, es el mejor día para estudiar o prepararte para un examen o una presentación. ¿Por qué? Porque el disco duro temporal que tenemos en el cerebro (o más bien, la nube), ese lugar en donde se almacena toda nuestra memoria a corto plazo durante el día, se le antoja vaciar todo su contenido en sectores de nuestra cabeza donde quedarán guardadas por siempre. ¿Y cuándo lo hace? Cuando dormimos. 

Así como lo lees: ese disco duro o nube temporal se llama hipocampo, y toda esa magia de transferencia de información sucede mientras nos echamos en brazos de Morfeo. Maravilloso saber que dormir nos hace más inteligentes. Eso sí, hay que comenzar el día antes.

¿Has pensado en todos los hábitos que nos hacen bien cuando los hacemos el día antes? Cepillarnos los dientes, preparar la ropa que nos pondremos por la mañana, leer libros o revistas antes de dormir para relajarnos, cenar ligero para la dieta, limpiar nuestro rostro, hacernos tratamientos de belleza, preparar nuestra cabeza para recibir el mejor de los días, proyectarnos… o si quieres formar parte del “club de las 5:00am” sin -literalmente- ser un trasnochado evangelizador de este método, debes empezar acostándote a las 21:00hs (9:00pm) para que puedas dormir las ocho horas recomendadas ¿Cuándo? ¡El día antes!

Los mejores hábitos empiezan un día antes. Y como verdad obvia, no se deja procrastinar. Entonces lo mejor es arrancar hoy, porque el día antes ya se nos fue ayer.

Por Ricardo Miranda

Por Ricardo Miranda

@popinteractivo · Creador de la academia de YouTube, especialista en innovación, periodismo, marketing digital, locución, producción y realización de vídeos

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