¿De qué color somos realmente?

El primer recuerdo que tengo de un cíborg, es el de Moon Ribas. Con escoba en mano, barría una acera de la calle frente a su taller de arte en Barcelona, durante una calurosa tarde de inicios de verano.

La imagen me pareció de lo más común, a tal punto que se me había olvidado que iba de camino a entrevistar a tres criaturas curiosas que decidieron desprenderse de su humanidad para aumentar sus capacidades usando la tecnología.

Neil Harbisson era mi invitado principal, además de ‘partner in crime’ de Moon.

Neil se convirtió en 2004 en el primer cíborg de la historia, al instalarse una antena en su cabeza que le permite “escuchar los colores“.

Esta última frase, tan llamativa, rimbombante y colorida, resume perfectamente la vida de este personaje que se debate entre lo humano y lo tecnológico. Aunque él se define a sí mismo como tecnología.

Harbisson es el único individuo capaz de recibir señales del espacio, con el fin de identificar los infinitos colores del espacio. Me asegura que “el universo no es negro, se ve negro pero no lo es. Está lleno de colores”. Y le creo, pues son señales que le llegan directamente desde la Estación Espacial Internacional. Nada más y nada menos.

Cómo dar con un cíborg

Poder conversar con él fue un privilegio. Pasé semanas negociando con su manager. Tuve que convencer al director del programa de televisión para el cual trabajaba, y luego al departamento de producción para que desembolsara los gastos. Con tan peculiar personaje, no había alternativas para decir que no.

La productora organizó mi encuentro, compró los billetes para viajar a la Ciudad Condal (en tren, porque conocía mi fobia a volar en avión), y puse rumbo a mi encuentro con los cíborgs. Es especial, con Neil.

Harbisson es un ciudadano del mundo muy inquieto. Vive entre Nueva York y Barcelona (o Taiwan o donde le plazca). Así que tenía que aprovechar la oportunidad de tenerlo en el mismo país.

Lo estudié completamente. Me vi y leí todas las entrevistas que me conseguí en internet. Me tragué muchas horas de vídeo de YouTube donde aparecía. Y todo lo hice en las cuatro horas que duró el viaje de Madrid a Barna, sobre los rieles del AVE.

En el primer contacto pude darme cuenta de que era un entrevistado que tenía todas las palabras contadas. 

Neil no desperdicia su verbo. Se sabe las respuestas de todas las preguntas que mil y una vez le hacen. Desde las más clichés hasta las más innovadoras. No se pierde en ningún momento y tampoco se cansa de corregirte conceptos.

Me reitera varias veces que a él no le molesta ver en blanco y negro.

¡Ah! Se me olvidaba contarte un detalle importante: Harbisson nació con una particularidad visual que le hace ver el mundo en escala de grises.

Y eso para él no es un problema.

Ahora todo cobra sentido

A Neil le gusta su limitación visual y la ha llevado a tal extremo, que hoy en día goza de una abundante colección de obras coloridas que ha hecho él mismo, y que abarcan desde la pintura hasta las artes audiovisuales.

Subimos a un mirador donde transcurrió la entrevista. El calor era demasiado evidente, pero ninguno de los dos íbamos a permitir salir en pantalla sin nuestras chaquetas. 

Él llevaba ventaja por el color claro (y lo sabía perfectamente). La mía, negra de cuero, me asaba por dentro. Aún así, ambos disimulamos durante todo momento el sopor que nos propiciaba nuestra vestimenta inapropiada para la temporada.

Para comenzar disparó su discurso prefabricado: “Yo soy un ‘transespecie’ porque he decido añadir sentidos y órganos que no son tradicionalmente humanos, pues tengo una antena implantada en mi cabeza que me permite percibir más colores que el ojo humano”.

Luego completaba diciendo que “el color es una frecuencia de luz, esa frecuencia entra en mi antena y hace vibrar mi cráneo, entonces esta vibración se convierte en sonido, por lo tanto puedo escuchar el sonido de cada color”.

Este cíborg con pasaporte inglés tiene cuatro implantes. “Uno es el chip que vibra dependiendo del color que tengo delante. Los otros implantes son para sujetar la antena. Y el cuarto implante es internet para poder recibir colores de otras partes del mundo o para poder comunicarme a satélites y poder percibir colores del espacio. Por lo tanto la antena me permite percibir colores extraterrestres”, detalla para dejar en asombro hasta los curiosos que estaban alrededor.

¿De qué color somos realmente?

Lo que más me sorprendió de la entrevista fue cuando le pregunté de qué color éramos los seres humanos.

Sin pensarlo dos veces respondió que “los humanos no somos ni blancos ni negros. Somos diferentes colores de naranja. Se dice que los humanos somos blancos y negros. Es falso. Todos somos diferentes tonos naranja”.

Una respuesta que esconde muchas reflexiones detrás de sí. Para mí, de las más ingeniosas que jamás esperé escuchar en algún entrevistado.

El problema es que la sociedad está creada para gente que ve el color. La sociedad está creada para gente que ve, para gente que oye. El problema es que la sociedad no se ha adaptado a la diversidad de percepciones que hay”, remataba para dejar claro su postura transhumana.

¿Y qué pasaría si viéramos en escala de grises?

Desde entonces, para mí, todo humano es naranja.

La entrevista transcurrió hasta que, agotados por el calor, decidimos hacer un ‘break’ para dar paso a mis siguientes entrevistados. Moon Ribas, la mujer que siente en sus pies todos los terremotos del mundo. Y Manuel Muñoz, el hombre que es capaz de predecir las borrascas sin siquiera verlas.

El Neil del futuro

"La última cosa que supe de él es que estaba creando una nueva capacidad para implantarse. "Estoy creando un nuevo órgano para el sentido del tiempo que va a ser implantado en mi cabeza y me va a permitir notar la rotación del planeta con un punto de calor que va a tardar 24 horas en dar la vuelta en la cabeza, entonces esto me dará una perfecta percepción del tiempo".
Neil Harbisson
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Por Ricardo Miranda

Por Ricardo Miranda

@popinteractivo · Creador de la academia de YouTube, especialista en innovación, periodismo, marketing digital, locución, producción y realización de vídeos

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